Saturday, December 09, 2006

Los Poliplacóforos

Sintieron mis manos frías, fue una sorpresa agradable. Me observaron a través de sus miles de ocelos dorsales. Mi gesto y mi tacto les infundaba confianza. Se sintieron volar hacia mundos maravillosos, un tramo de oscuridad y luego, un extraño sitio nuevo. Lo recorrieron absortos, comparándolo todo con su mundo salobre. Este era sin dudas un paraje más dulce, pero menos húmedo y frío. De pronto de nuevo esas manos.
Me odié desde el mismo instante en que sucedió, es mi pecado uno más, pero ahora contemplarlos me atormenta. Busco una justificación, una palabra ajena que amenice su importancia, que me convenza de que nada grave hay en lo ocurrido. Pero todos llevamos un juez dentro del cuerpo, todos sabemos y sentimos lo que es correcto. También sabemos perdonar, pero es demasiado tarde para ellos.
Sentí ese egoísmo, fue un rapto de violenta adoración. Quise tenerlos siempre conmigo, poder contemplarlos una y otra vez. Los arrebaté de su lecho, los levanté en vilo más allá de su conciencia, los sostuve en lo desconocido, pero nunca perdieron su tranquilidad. Se encontraron en el nuevo sustrato como si ese suelo etéreo y seco se pareciera a su roca de mar. Comenzaron su búsqueda de alimento en los tibios instantes de aparente soledad y entonces, se dejaron transportar de nuevo por mis manos frías hacia su nuevo estanque. No comprendieron el dolor. No supieron nunca donde estaban. El alcohol los inundó rápidamente a través de su piel semipermeable, se retorcieron apenas, sin espasmos. El manto, ahora como ayer, con sus placas, sus ornamentaciones, con sus escamas y sus pelos intactos, yace en mi museo de horror, en ese cementerio que señala mis vergüenzas, que resalta mi ignorancia y mi crueldad.
Me odiaron desde el mismo instante en que sucedió, para ellos ya no hay ahora. Buscan una justificación, una palabra mía que amenice su importancia, que los convenza de que nada grave hay en lo ocurrido. Pero todos llevan un juez dentro del cuerpo, todos saben y sienten lo que es correcto. También saben perdonar, pero es demasiado tarde para mí.