Tuesday, September 18, 2007

Visita de un fantasma

Esta la mañana lo vi al despertar.
¿Qué hacés acá de nuevo?
Bajó la cabeza, supe que estaba buscándola otra vez.
Me tendió los brazos y no me negué. Sentí apenas el frío de su llanto y se alejó apenas para sentarse al borde de la cama, mirando fijamente la pared.
¿Qué hacés?
Contemplo los tapices de la pieza, son hermosos.
No hay nada ahí, sólo el celeste pálido.
¿No los ves ahí? y ahí! y en ese rincón! si hasta siento que me están llamando, casi puedo escucharlos, son como cantos de sirena.
No Manú, yo no puedo verlos, el que está muerto sos vos. Yo no siento tus abismos.

Sunday, September 09, 2007

RADIOGRAFÍA DE MI ANDAR 2

...las rodillas ya no me hablan, los tobillos protestan, cuadriceps, femorales y abductores clamando por una carrera, la inquietud exasperada por la quietud obligada, el pie izquierdo cansado, renegando de su responsabilidad, con el arco vencido y su integridad en riesgo, el derecho herido en su orgullo, y todo sigue mal y siguen andando... cada vez peor.

Monday, August 20, 2007

Ella en mi soledad

Mi rostro se iluminó con esa alegría triste que sentí al verla. Me salió con melodía el – ¿Hola, cómo andas?
No sé como prosiguió la conversación, me pedí observando su rostro. No presté atención hasta que finalizó preguntando
- ¿Por qué estás acá tan solo?
- Me gusta estar solo cuando estoy triste. – contesté.
Esta vez alargando la “é” preguntó como una niña: - ¿Y por qué estás triste?
Comencé a explicar entonces, con aire taciturno, que la única fórmula conocida para hallar la felicidad consistía en encontrarme en el lugar y la hora exactos donde estallara la alegría. Describí después el cosmos como un sitio oscuro en el que podían verse estrellas de áurea violácea, que eran las chispas de la magia. Le aclaré que se llaman chispas aunque son luces que pueden permanecer encendidas mucho tiempo.
Mis palabras captaron su atención, pero supe que no comprendía, que nunca había podido verlo así. De no haber estado ya sumido en la tristeza, su incomprensión me habría entristecido.
Seguí pues explicando lo importante de la puntualidad y la exactitud del lugar. Dije entonces que desde la última vez que nos vimos todo había cambiado, que la última oportunidad de ser feliz que había tenido la desperdicié por pensar demasiado, que había sido ya hace tiempo y que desde entonces el mundo giraba más aprisa y los lugares dejaban de existir cuando me acercaba y todo parecía un gran complot. Fuerzas extrañas se ocupaban de vigilarme y cambiar las piezas de lugar en un gran tablero que antes me sabía de memoria y en el que me movía entonces como si lo viera en su totalidad desde una perspectiva aérea.
Ahora, en cambio, todo era incertidumbre; hasta que tuve la certeza de que nunca volvería a sentirme dichoso.
Entonces hice los arreglos pertinentes. Me despedí de amigos y toda persona que pudiera querer verme en lo sucesivo. Inventé una fabulación para quienes necesitaran saber que yo tendría un porvenir y me retiré finalmente al rincón salado y áspero que abrigó mi juventud. En esos años, por supuesto, estaba poblado por mis seres queridos y de hecho vivíamos tan amontonados que era imposible un segundo de quietud. Desde hace un tiempo este lugar es un oasis de soledad. Nadie viene por aquí y ella ha sido sólo una aparición, un espejismo fabricado por mi mente con tanta perfección que ha engañado mis ojos y oídos, pero no es tan fácil engañar a mi corazón. Estoy seguro que nuestro encuentro no fue real porque, de haberla tenido conmigo, nada en el mundo hubiera podido evitar mi felicidad.

Tuesday, May 15, 2007

¿vale la pena morir callado?

Pese a estar acompañado y sentir la tensión de que alguien en la lejanía está pendiente de mí, siento una profunda soledad. No siento ganas de hablar, duele mi muda garganta y duele más al emitir palabra. Hace tiempo siento ganas de cantar como hace tiempo, y callo conciente de que mi voz será horrenda y dolorosa. En estas circunstancias comprendo que la soledad no viene con la distancia. La imposibilidad de concretar el anhelo se ciñe sobre mí cual cruel tristeza y quebranta mi espíritu hasta obligarme a escribir. Empañado de pesar solicito con señas un espacio, y dispuesto el cubículo del que florecerán futuras letras exijo la soledad. Me dejan, mas no abandonado a mi libre albedrío, sino bajo la periódica observación de mis actos, necesidades y deseos. Así me siento mejor, no tan solo como quisiera, pero lo más cómodo posible acatando mi fatal estado de debilidad. Ojalá una caricia me aliviara sin provocar instantáneamente el riesgo de compartir mi situación a quien se apiadare de mí. No duraré mucho, lo sé, terminará este tormento de tedio sin fin, es sólo la sensación de eternidad lo que me exaspera, lo incierto del final, el cuando y el como, la imposibilidad de saber si existirá un mañana o un pasado mañana, y la certeza de un pasado finito, inacorde, concreto, que me molesta más al no saber si tendré la oportunidad de coronarlo con un giro brusco, o será esta una pausa sin retorno...

Sunday, March 18, 2007

Talvez una novela corta

Tapa

Página en blanco

Se recomienda a todos los lectores leer primero el final, para evitar decepciones.

Final

¿Es que es tan importante saber cómo terminan las historias? ¿Es el final del camino en lugar en particular?
¡Cobarde!! si supieras lo que hay en ese horizonte aniquilarías la magia.
Deberías por lo menos leer y releer un capitulo del medio para saber de donde vienes. Busca donde has extraviado el camino. Donde tu destino fue una luz donde llegar. Donde pudiste encontrar esa fe que te dijo a donde ir. Donde partir fue empezar una búsqueda. Donde te haz equivocado de tal forma que la concreción de tu vida dejo de ser el presente.
Capítulo del medio1

No sé donde estoy, qué hago aquí, cómo llegué. ¿Es que existe un lugar en la nada? Es que el vacío no tiene que ver con el infinito. Es que siempre habrá un más allá. ¿Cómo poder comprenderlo? ¿Cómo esquivar las mentiras, los errores de cálculo? ¿Cómo saber algo? ¿Cómo confiar en la matemática relación de todo lo existente? ¿Donde está la inexistencia? ¿En otro lugar?

Capítulo del medio2

con respecto a qué? Tal vez no lo sepan, o no me crean, pero el centro de este libro es el centro mismo del universo. Y cada vez que lo arrojas a la basura todo el planeta de convulsiona tratando de mantenerse en pie. Y cuando lo lees en la carretera los árboles corren a esconderse detrás de tu cabeza, a salvo de ese infierno, de ese lugar donde todo se concreta, de este presente que vives ahora sin saber que eres, por este insignificante instante, el punto de referencia de todo cuanto existe.

Capítulo del medio3

Todos quisieran tenerla, para usarla en su favor, para compartirla, para sentirse seguros. La buscan, la añoran, o ya han caído ante el engaño o el dolor. Algunos creen y caen, otros suben y saben, pero algunos caídos siguen buscando desde abajo, miopes, tanteando a diferentes alturas. De vez en cuando vuelan y tratan de explorarlo todo, dudando de todo, seguros de su existencia. Pues saber que todo es mentira, es tener una verdad.

Saturday, December 09, 2006

Los Poliplacóforos

Sintieron mis manos frías, fue una sorpresa agradable. Me observaron a través de sus miles de ocelos dorsales. Mi gesto y mi tacto les infundaba confianza. Se sintieron volar hacia mundos maravillosos, un tramo de oscuridad y luego, un extraño sitio nuevo. Lo recorrieron absortos, comparándolo todo con su mundo salobre. Este era sin dudas un paraje más dulce, pero menos húmedo y frío. De pronto de nuevo esas manos.
Me odié desde el mismo instante en que sucedió, es mi pecado uno más, pero ahora contemplarlos me atormenta. Busco una justificación, una palabra ajena que amenice su importancia, que me convenza de que nada grave hay en lo ocurrido. Pero todos llevamos un juez dentro del cuerpo, todos sabemos y sentimos lo que es correcto. También sabemos perdonar, pero es demasiado tarde para ellos.
Sentí ese egoísmo, fue un rapto de violenta adoración. Quise tenerlos siempre conmigo, poder contemplarlos una y otra vez. Los arrebaté de su lecho, los levanté en vilo más allá de su conciencia, los sostuve en lo desconocido, pero nunca perdieron su tranquilidad. Se encontraron en el nuevo sustrato como si ese suelo etéreo y seco se pareciera a su roca de mar. Comenzaron su búsqueda de alimento en los tibios instantes de aparente soledad y entonces, se dejaron transportar de nuevo por mis manos frías hacia su nuevo estanque. No comprendieron el dolor. No supieron nunca donde estaban. El alcohol los inundó rápidamente a través de su piel semipermeable, se retorcieron apenas, sin espasmos. El manto, ahora como ayer, con sus placas, sus ornamentaciones, con sus escamas y sus pelos intactos, yace en mi museo de horror, en ese cementerio que señala mis vergüenzas, que resalta mi ignorancia y mi crueldad.
Me odiaron desde el mismo instante en que sucedió, para ellos ya no hay ahora. Buscan una justificación, una palabra mía que amenice su importancia, que los convenza de que nada grave hay en lo ocurrido. Pero todos llevan un juez dentro del cuerpo, todos saben y sienten lo que es correcto. También saben perdonar, pero es demasiado tarde para mí.

Thursday, November 30, 2006

RADIOGRAFÍA DE MI ANDAR

...las rodillas diciéndome que tengo suerte de tenerlas, el fémur más largo intentando callar y el más corto sin demostrar envidia, el pie derecho orgulloso de si mismo, tibia y peroné izquierdos silbando bajito y mirando para otro lado y los huesos tarsales de ese pie apretados como dientes conteniendo la furia y todo sigue igual y siguen andando... mal, pero acostumbrados.

INTENTO

Intenté salir de esas jaulas cuando era joven y nada se interponía en mi camino, hasta que tropecé con mis pasos y mi amenaza de lucha fue tenida en cuenta por los fuertes. Fui golpeado hasta ser un cuerpo inerte, revolcándome en dolor.
Solo tengo una cosa que acotar:
"Es mejor consumirse que morir oxidado"